
Introducción
La psicología estudia la conducta y otros fenómenos que tradicionalmente se han relacionado con ella, pero hacerlo científicamente exige algo más que acumular datos y aplicar técnicas de investigación. También implica asumir determinadas ideas sobre qué existe, qué podemos conocer y cómo podemos estudiarlo.
En esta primera entrega de Apuntes de psicología se presenta ese marco general: qué es la filosofía de la ciencia, qué preguntas plantea, cómo se ha abordado el problema de la demarcación científica y qué papel desempeña la filosofía en la psicología. A partir de ahí, se introduce el análisis de la conducta y el conductismo radical de B. F. Skinner como una determinada concepción filosófica de la ciencia psicológica.
El objetivo es ofrecer una primera aproximación que permita situar conceptos y problemas que aparecerán de forma recurrente en las siguientes entregas de la serie.
¿Qué es la filosofía de la ciencia y para qué sirve?
La filosofía de la ciencia es la intersección entre la ciencia y la filosofía. En ella, la filosofía se utiliza para analizar el quehacer científico y extraer los presupuestos y rasgos más generales implicados en las acciones, decisiones, estructuras y teorías de los científicos. Esto implica trabajar a un nivel de estudio superior al científico, es decir, a un nivel metacientífico (Bunge, 2002, 2014a).
En este sentido, la filosofía no estudiaría el objeto de estudio de una ciencia en particular, sino los elementos propios del estudio científico en sí mismos.
El marco conceptual de la filosofía de la ciencia
Para analizar el quehacer científico de forma sistemática, la filosofía de la ciencia se apoya en varias ramas filosóficas que plantean preguntas fundamentales. Estas constituyen el prisma a través del cual se examina cualquier disciplina científica (Teixidó, 2023):
La ontología se pregunta ¿qué existe?. Se ocupa de la naturaleza de la realidad y de las entidades que la componen. En el contexto de la psicología, la pregunta ontológica por excelencia es: ¿qué es la mente/conducta? ¿Es una sustancia inmaterial, un proceso físico, o una interacción entre el organismo y su ambiente?
La epistemología se pregunta ¿cómo conocemos?. Establece la teoría del conocimiento, sus fundamentos, límites y métodos válidos para adquirirlo. La pregunta epistemológica clave para la psicología es: ¿cómo podemos conocer lo psicológico? ¿A través de la introspección, la observación objetiva de la conducta, o la neuroimagen?
La metodología se deriva de la epistemología y se pregunta ¿cómo investigarlo?. Se ocupa de las estrategias, técnicas y procedimientos concretos que se consideran válidos para generar conocimiento científico. Por ejemplo: ¿el método experimental, el correlacional, el estudio de casos?
La axiología se pregunta ¿qué valores guían la investigación?. Examina el sistema de valores que subyace a la práctica científica, como la objetividad, la utilidad, la parsimonia –o «navaja de Occam»– y la duda sistemática.
Toda empresa científica, incluida la psicología, se sustenta en respuestas, a menudo implícitas, a estas preguntas. La filosofía de la ciencia psicológica tiene como objeto de estudio precisamente los presupuestos ontológicos, epistemológicos, metodológicos y axiológicos que fundamentan sus distintas escuelas y aproximaciones.
Ciencia y objeto de estudio del análisis de la conducta
Establecidos los principios filosóficos de la ciencia, resta definirla como un enfoque sistemático para comprender los fenómenos naturales que se basa en el determinismo como supuesto fundamental, el empirismo como su primera característica práctica, la experimentación como su estrategia básica, la replicación como requisito necesario para la credibilidad, la parsimonia como expresión de carácter conservador y la duda filosófica como expresión de su carácter crítico y autocorrector.
De estos principios, el determinismo es el más relevante, pues es conditio sine qua non para comprender los fenómenos naturales. Supone reconocer que el fenómeno de estudio está sujeto a leyes y, por tanto, que es susceptible de ser investigado y manipulado. Sin él, el uso tecnológico de relaciones funcionales sería imposible.
Esta es la base de la ciencia: los eventos no se producen porque sí. Se encuentran relacionados de manera sistemática con otros factores, que son por sí mismos fenómenos físicos susceptibles de investigación científica.
Si el universo estuviese regido por la accidentalidad –una postura filosófica antitética a la del determinismo, que sostiene que los acontecimientos ocurren por accidente o sin causas–, o por el fatalismo –la creencia de que están predeterminados–, sería imposible el descubrimiento científico de relaciones funcionales.
Las demostraciones científicas requieren de descripción, predicción y control de los fenómenos.
La descripción a través de la observación sistemática favorece la comprensión de un determinado fenómeno. Esto se realiza a través de la recopilación de un hecho sobre los eventos observados, su cuantificación, clasificación y examinación por tener posibles relaciones con otros hechos conocidos.
La predicción como segundo nivel de comprensión científica requiere de la observación reiterada y consistente de la covarianza entre dos eventos.
El control constituye uno de los mayores beneficios potenciales de la ciencia. Las relaciones funcionales, los productos de la investigación básica y aplicada ofrecen el tipo de comprensión científica necesaria para el desarrollo de una tecnología del cambio de conducta.
Del hecho observado a la relación funcional
Una de las cuestiones centrales del análisis de la conducta es determinar hasta qué punto podemos pasar de observar que determinados acontecimientos están relacionados a establecer qué variables participan en la producción de una conducta. Describir un fenómeno supone identificar y medir lo que ocurre. Predecir implica encontrar regularidades que permitan anticipar su aparición. Controlar, en cambio, supone modificar determinadas condiciones y observar cambios fiables en la conducta. El análisis experimental de la conducta busca precisamente identificar las variables de las que la conducta es función (Skinner, 1938, 1953).
Por ejemplo, podemos observar que una estudiante realiza más tareas cuando recibe atención de su profesor. Si esta relación se repite, podremos predecir que la conducta será más frecuente cuando se produzca esa condición. Sin embargo, la observación de esta covariación no permite determinar por sí sola qué relación existe entre ambas variables. Para aproximarnos a una relación funcional, es necesario manipular sistemáticamente las condiciones relevantes y comprobar si los cambios producidos en ellas generan cambios fiables y reproducibles en la conducta (Skinner, 1938, 1953).
Por eso, en el análisis de la conducta, la explicación científica no se limita a establecer que dos acontecimientos ocurren conjuntamente. El objetivo es identificar las relaciones funcionales que permiten describir, predecir y controlar la conducta.
Existe una relación funcional cuando un experimento debidamente controlado revela que un cambio específico en un evento –la variable dependiente, VD– puede haberse producido de forma fiable por las manipulaciones específicas de otro evento –la variable independiente, VI–, y es poco probable que sea el resultado de actuación de otros factores extraños –variables extrañas, VE– sobre la VD. A pesar de todo, las relaciones funcionales son también correlaciones.
Estos principios se ponen al servicio del estudio de la conducta como objeto de análisis del análisis de la conducta.
¿Por qué es importante la filosofía de la ciencia?
A menudo se considera a las ciencias como la única fuente verídica o sólida de conocimiento. Esto es lo que se denomina cientificismo –en sus variantes dura o débil–. Sin embargo, ¿cómo puede valorarse científicamente la afirmación de que «solo el conocimiento científico es válido»? Esta proposición no forma parte de ninguna disciplina científica en particular; se trata de una afirmación extracientífica y filosófica. Al ser extracientífica y sostenerse como verdadera, se autorrefuta, ya que deja de ser científica (Teixidó, 2023).
Lo más razonable es considerar a las ciencias como una de las mejores formas de saber, pero no la única. Las ciencias necesitan de otros saberes, especialmente de la filosofía, y viceversa. Así, ciencias, filosofía y tecnología constituyen las mejores formas de conocimiento, por encima de saberes ordinarios, mitos e intuiciones, y desbancando todo misticismo y religión (Bunge, 2014a, p. 85).
La filosofía es una actividad legítima, necesaria y que puede brindar utilidad al científico. Anular toda filosofía implica incurrir en contradicciones lógicas y otras posibles dificultades teóricas. Eso sí, esta debe ser rigurosa y sistemática.
¿Necesita la psicología de una filosofía?
Todas las ciencias necesitan de la filosofía como forma de saber extracientífica que establece principios y criterios del quehacer científico. La gnoseología establece la teoría del conocimiento; la epistemología, su parte aplicada y normativa; la metodología, la teoría del conocimiento dirigida a la práctica directa científica y filosófica; y la filosofía de la ciencia, la dirigida a trabajar sobre las distintas ciencias en aspectos tanto teóricos como aplicados.
De aquí se derivan los criterios o propuestas de demarcación, que intentan resolver la cuestión de separar la ciencia de lo no científico. El problema de la definición de la ciencia es, en esencia, el problema de la demarcación. Los principales principios de demarcación son estos cinco:
El principio de verificabilidad (Carnap, 1932): es ciencia todo enunciado comprobable empíricamente, es decir, verificable –posteriormente evolucionó hacia una opción de contrastabilidad basada en probabilidades–.
El principio de falsabilidad (Popper, 1980, p. 39): es ciencia todo enunciado refutable empíricamente, es decir, que sea planteado como una tesis falsable.
Los cambios de paradigma o de matriz disciplinar (Kuhn, 2004, p. 36): es ciencia toda teoría o campo de conocimiento que experimenta revoluciones respecto a su matriz disciplinar, es decir, cambios estructurales racionales –aunque nunca algorítmicos– en su cosmovisión y sistemas en ciertos momentos.
El principio de falsabilidad sofisticado (Lakatos, 1989, pp. 48-50): es ciencia toda teoría o campo de conocimiento que constituye un programa de investigación progresivo, es decir, con consecuencias falsables y capaz de confirmar, al menos, un hecho nuevo mediante reajustes para evadir errores.
Las propuestas multicriteriales generales (Mahner, 2007; Pigliucci, 2013): es ciencia todo campo de conocimiento que es una actividad científica en todas sus facetas relevantes, es decir, que cumple con una serie de condiciones de rigor, tanto sociales como lógicas, y en aspectos tanto descriptivos como normativos.
No obstante, se asumen otras demarcaciones con más condiciones para examinar la cientificidad de disciplinas de forma más sutil y compleja. Aquí se exponen algunas propuestas de demarcación adicionales:
Una ciencia es trabajada por una comunidad de investigadores formados.
Una ciencia se constituye por equipos de investigadores que trabajan en relativa cooperación y revisión mutua dentro de ciertas infraestructuras.
Una ciencia es una actividad elaborada dentro de un sistema social que hospeda a los investigadores, incentivando o al menos tolerando sus actividades.
Una ciencia investiga un dominio de estudio definido –ej.: la lógica investiga las inferencias válidas; la física, los sistemas físico-clásicos, relativísticos o cuánticos–.
Una ciencia presupone una matriz de supuestos filosóficos de corte realista, determinista y materialista o naturalista de orden semántico, ontológico –p. ej., determinismo en el análisis de la conducta–, metodológico, epistemológico, axiológico y ético.
Una ciencia presupone conocimientos particulares ya establecidos en otras ciencias para sus indagaciones.
Una ciencia genera nuevos conocimientos provisionales y datos que incorpora paulatinamente a su disciplina.
Una ciencia es clara o poco vaga en su lenguaje expresivo y tecnicismos, y utiliza generalmente herramientas exactas –lógico-matemáticas– para formular sus problemas, hipótesis y teorías, aunque sea de modo tácito.
Una ciencia ofrece conocimientos hipotéticos, y a lo sumo sólo temporalmente correctos –y de forma aproximada–, abiertos a la corrección y crítica en avances sucesivos.
Una ciencia ofrece conocimientos hipotéticos relacionados deductivamente, teóricos en general, con sus tesis siempre abiertas a la refutación conceptual y empírica.
Una ciencia es replicable en todos sus resultados y predicciones, sean cualitativas o cuantitativas, y sean ad hoc o no.
Una ciencia incorpora una metódica escrutable o conjunto de métodos científicos, todos ellos casos del método hipotético-deductivo en general.
Una ciencia contiene investigadores que manejan instrumentos y artefactos de medida homologados o estandarizables para realizar sus trabajos empíricos.
Una ciencia tiene problemas concretos en sus proyectos de investigación como fruto de sucesivas indagaciones y sus implicaciones.
Una ciencia tiene fines de exploración o descubrimiento sobre su dominio de estudio.
Una ciencia muda de forma racional en sus distintos rasgos caracterizadores como campo cognitivo con el paso del tiempo.
Una ciencia no está aislada de otras, pues cada una forma parte de un conjunto de conocimientos mayor.
Cualquier campo cognitivo será una ciencia básica o aplicada si reúne todas o una gran parte de estas condiciones demarcativas actuales. Cualquier campo cognitivo que no cumple con una gran parte mayoritaria o total de los criterios anteriores, pero finge cumplir muchos de ellos (o todos), es una pseudociencia (Bunge, 2014b). Del mismo modo, una pseudotecnología sería un campo con fines prácticos y eficacias atribuidas a sus técnicas que no cumple con una gran parte mayoritaria o total de los criterios demarcativos, pero finge que cumple muchos de ellos, si no todos.
¿En qué consiste la filosofía de la ciencia psicológica?
La filosofía de la ciencia psicológica consiste en la aplicación de los principios y el análisis filosófico al conjunto de teorías, métodos y prácticas de la psicología como disciplina científica. Su objeto de estudio son los presupuestos ontológicos –¿qué es la mente/conducta?–, epistemológicos –¿cómo conocemos lo psicológico?– y metodológicos –¿cómo investigarlo?– que fundamentan las distintas escuelas y aproximaciones psicológicas.
El análisis de la conducta puede entenderse como un campo compuesto por distintas áreas que cumplen funciones diferenciadas. El conductismo constituye su fundamento filosófico; el análisis experimental de la conducta se ocupa de la investigación básica de los principios que gobiernan la conducta; y el análisis aplicado de la conducta utiliza esos principios para abordar conductas socialmente relevantes. Esta distinción permite diferenciar la filosofía de la ciencia, la investigación básica y la aplicación tecnológica sin entenderlas como disciplinas independientes entre sí (Cooper et al., 2020).
Un ejemplo paradigmático de filosofía de la ciencia y fundacional lo constituye el conductismo radical de B.F. Skinner. Este se fundamenta filosóficamente en principios como el monismo, el determinismo –condición sine qua non para comprender los fenómenos naturales–, el empirismo y el funcionalismo (Skinner, 1953, 1974):
Monismo psicológico: Niega la existencia de una mente separada del cuerpo. Los pensamientos y sentimientos no son la causa de la conducta, sino parte de la conducta misma –conducta encubierta o privada–.
Determinismo psicológico: La conducta no se considera un acontecimiento sin causa, sino que se entiende como resultado de condiciones que pueden investigarse científicamente. Desde el conductismo radical, esas condiciones incluyen la historia de interacciones del organismo con su ambiente y las circunstancias presentes en las que la conducta tiene lugar. Por ello, explicar una conducta no consiste en atribuirla a una voluntad independiente de sus condiciones, sino en identificar las variables de las que esa conducta es función (Skinner, 1953, 1974).
Empirismo: Insiste en que el único conocimiento válido proviene de la observación y la experimentación. Skinner rechazaba explicaciones basadas en entidades internas inobservables –como la mente o el inconsciente–.
Funcionalismo de la conducta: Propone que para entender una conducta, debemos analizar su función –qué consecuencias produce en el ambiente–, no su forma. La pregunta clave es «¿para qué sirve?» esta conducta –ej.: para obtener algo o evitar algo–.
El conductismo radical de Skinner se diferencia significativamente de otras formas de conductismo, como el conductismo metodológico. Mientras que el metodológico reconoce eventos mentales pero los excluye del análisis científico por su inaccesibilidad, el conductismo radical no rechaza los eventos privados (pensamientos, emociones). Por el contrario, los considera conductas que, aunque ocurren «debajo de la piel» y son inaccesibles para otros, están influenciadas por las mismas variables ambientales que la conducta observable (Skinner, 1974).
Así, el conductismo trabaja con procesos de los organismos vivos animales y, en particular, con las conductas. La conducta, grosso modo, se definiría como «un proceso cualquiera de interacción episódica del organismo con su medio natural y/o social, en el caso de los animales gregarios» (Primero y Barrera, 2020, p. 7, definición 2: estrecha-moderada).
La filosofía de la ciencia permite plantear preguntas que no pueden resolverse únicamente mediante la aplicación de un procedimiento experimental: qué entendemos por ciencia, qué supuestos sostienen una disciplina y qué criterios utilizamos para considerar científico un determinado conocimiento.
Desde este marco, el conductismo radical puede entenderse no solo como una propuesta sobre la conducta, sino como una filosofía de la ciencia psicológica. En la siguiente entrega, Apuntes de psicología continuará este recorrido siguiendo el desarrollo histórico del análisis de la conducta.
Referencias
Bunge, M. (2002). Epistemología: curso de actualización (3ª edición). Siglo XXI.
Bunge, M. (2014a). La ciencia, su método y su filosofía (Edición digital). Debolsillo.
Bunge, M. (2014b). La pseudociencia, ¡vaya timo!. Editorial Laetoli.
Carnap, R. (1932). La superación de la metafísica mediante el análisis lógico del lenguaje. En: Ayer, J. A. (Ed.), El Positivismo Lógico (1981, pp. 66–114). Fondo de Cultura Económica.
Cooper, J. O., Heron, T. E., & Heward, W. L. (2020). Applied behavior analysis (3rd ed.). Pearson.
Kuhn, T. S. (2004). La estructura de las revoluciones científicas. Fondo de Cultura Económica.
Lakatos, I. (1989). La metodología de los programas de investigación científica. Alianza Editorial.
Mahner, M. (2007). Demarcating science from non-science. En T. Kuipers (Ed.), Handbook of the philosophy of science: General philosophy of science - Focal issues (pp. 515-575). North-Holland.
Pigliucci, M. (2013). The demarcation problem: a (belated) response to Laudan. En: Pigliucci, M. y Boudry, M. (Eds.), Philosophy of Pseudoscience: Reconsidering the Demarcation Problem (2013, pp. 9–28). University of Chicago Press.
Popper, K. R. (1980). La lógica de la investigación científica. Editorial Tecnos.
Primero, A. y Barrera, L. (2020). Cognitivismos y conductismos: mitos que obstaculizan el diálogo, análisis de los conceptos de conducta y cognición, y propuestas de integración teórica. Scientia in verba Magazine, 6, pp. 17–46.
Skinner, B. F. (1938). The behavior of organisms: An experimental analysis. D. Appleton-Century.
Skinner, B. F. (1953). Science and human behavior. Macmillan.
Skinner, B. F. (1974). About behaviorism. Knopf.
Teixidó, Ó. (2023). Introducción a la filosofía de la ciencia sistemática en psicología. Psara Ediciones.
Nota sobre la elaboración y el uso de la IA
Este texto parte de unos apuntes de estudio elaborados principalmente a partir de Applied Behavior Analysis (Cooper, Heron y Heward) e Introducción a la filosofía de la ciencia sistemática en psicología (Teixidó).
Algunos contenidos se presentan mediante paráfrasis y otros reproducen uno a uno formulaciones de las fuentes originales, que se identifican mediante las correspondientes citas y referencias bibliográficas.
Se ha utilizado la IA para facilitar la revisión, reorganización y adaptación de estos apuntes al formato de la publicación.

Gracias por la explicación tan digerible. Siempre me parecía abstracto pero has conseguido hacerme comprender!